Eficiencia energética y alto rendimiento: en comparación con las bombillas incandescentes tradicionales, el consumo de energía se reduce en más del 80% y la eficiencia de conversión electroóptica es alta.
Larga vida útil: con un uso normal, puede durar entre 20 000 y 50 000 horas, lo que elimina la molestia de los reemplazos frecuentes.
Iluminación instantánea: se ilumina inmediatamente después del encendido y alcanza el brillo máximo sin demora.